¿Drama con los Huevos? No con este simple truco.

Todo el mundo lo conoce… Pones un huevo en la olla con toda la confianza del mundo y antes de poder decir “perfectamente cocido”, la cáscara se rompe como si el huevo hubiera decidido dar a luz espontáneamente en el agua.

Resultado: clara de huevo flotando por la olla, un huevo destrozado y definitivamente nada de esa foto perfecta del desayuno.

Mi truco sencillo: Añade una buena pizca de sal al agua antes de cocer los huevos. La sal ayuda a evitar que la cáscara se rompa durante la cocción. Y si aparece una pequeña grieta, la clara se solidifica más rápido, haciendo que el huevo siga viéndose mucho mejor.

Pequeño esfuerzo, gran diferencia! 

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